Monitorización de la fatiga neuromuscular: cómo leer la recuperación y la disponibilidad del deportista con el CMJ
- 3 jul
- 18 min de lectura
Mismo entrenamiento y, sin embargo, ¿por qué algunos días pesa tanto?
¿Alguna vez ha terminado sin esfuerzo una serie de entrenamiento un lunes y, el jueves, con exactamente la misma carga, ha sentido las piernas como si fueran de hormigón? Seguramente también ha vivido lo contrario: llega a un partido sintiéndose en plena forma y no rinde como de costumbre, o piensa "hoy me siento pesado" y, sin embargo, todo sale sorprendentemente bien. La razón de estos desajustes es sencilla: la fatiga es invisible.
Señales como las agujetas o la somnolencia son solo una parte de la fatiga. La fatiga que realmente determina el rendimiento —la del sistema neuromuscular— apenas se manifiesta hacia fuera. La sensación subjetiva del propio deportista sobre su estado es una información valiosa, pero por sí sola deja escapar mucho. Aunque un deportista responda "estoy bien" cuando le preguntamos por su estado, nada garantiza que esas palabras coincidan con su verdadero grado de recuperación neuromuscular. Cuanto más motivado está un deportista, más tiende a subestimar su propia fatiga, y a medida que avanza la temporada resulta fácil aceptar la fatiga acumulada como algo normal, con un "esto siempre cuesta lo mismo".
Por eso necesitamos una monitorización objetiva de la fatiga. Si medimos el mismo movimiento cada día o de forma regular y seguimos su evolución, podemos leer en números las señales que envía el cuerpo del deportista. Entre todos los métodos disponibles, el más validado y práctico en el terreno es la medición del CMJ (Countermovement Jump, salto con contramovimiento). En este artículo veremos, paso a paso, qué es la fatiga neuromuscular, por qué el CMJ se ha convertido en la herramienta estándar para su monitorización, qué métricas seguir y cómo interpretarlas, y finalmente un protocolo que podrá aplicar en el terreno de inmediato.
De un vistazo La fatiga neuromuscular es fácil de pasar por alto solo con la sensación subjetiva, por lo que se necesita una medición objetiva El CMJ es no invasivo y rápido, y las variables de estrategia (tiempo de contracción, proporción de fases) son mucho más sensibles a la fatiga que la simple altura del salto Para que tenga sentido, hay que interpretarlo como una tendencia respecto al baseline individual, no como una medición aislada Con el sensor Point Go, calcular automáticamente las métricas del CMJ y seguir su tendencia hace que las decisiones de descarga y gestión de carga sean claras
¿Qué es la fatiga neuromuscular?
Usamos la palabra "fatiga" a diario de forma imprecisa, pero la ciencia del deporte la define con mayor rigor. La fatiga neuromuscular es una disminución temporal de la capacidad de producir la fuerza requerida y, según el lugar donde se origina, se divide a grandes rasgos en dos tipos.
Fatiga central y fatiga periférica
La fatiga central (central fatigue) se origina en el cerebro y la médula espinal, es decir, en el sistema nervioso central. Al debilitarse la señal nerviosa que ordena el movimiento (neural drive), disminuye la propia orden de activación que llega al músculo. Se hace evidente tras entrenamientos o competiciones de alta intensidad, o cuando se acumulan la falta de sueño y el estrés mental. Un deportista con fatiga central suele describirlo como "el músculo parece estar bien, pero no consigo aplicar fuerza".
La fatiga periférica (peripheral fatigue) se produce en el propio músculo y en la unión neuromuscular. Sus causas incluyen la acumulación de subproductos metabólicos necesarios para la contracción, la reducción de la capacidad de manejo del calcio y el daño de las fibras musculares. Es evidente justo después de un entrenamiento de fuerza de alta intensidad o de ejercicios con una gran carga excéntrica, y su recuperación puede llevar varios días.
En el terreno real, estos dos tipos no se separan de forma nítida, sino que aparecen mezclados. Lo importante es que ambos acaban reduciendo la capacidad de producir fuerza de forma rápida y eficiente. Y es precisamente esa merma la que se manifiesta como un cambio medible en movimientos explosivos como el CMJ.
Fatiga acumulada y disponibilidad
Desde la perspectiva de la monitorización, resulta útil distinguir dos conceptos.
Uno es la fatiga acumulada (accumulated fatigue). Se genera cuando, a lo largo de días o semanas, la carga de entrenamiento se va acumulando más rápido de lo que la recuperación puede seguir. Si no se gestiona, la fatiga acumulada puede derivar en estancamiento del rendimiento, mayor riesgo de lesión y, en casos graves, en un sobreesfuerzo no funcional (non-functional overreaching) o en el síndrome de sobreentrenamiento.
El otro es la disponibilidad (readiness). Indica si el deportista, en este preciso momento, está en condiciones de asumir un entrenamiento o una competición de alta intensidad. La disponibilidad puede entenderse como el resultado de la recuperación: si se ha recuperado lo suficiente, la disponibilidad es alta; si queda fatiga, es baja.
El objetivo último de la monitorización de la fatiga es leer ambas cosas a la vez: respaldar con datos las respuestas a "¿cuánta fatiga ha acumulado este deportista?" y "entonces, ¿con qué intensidad debe entrenar hoy?".
¿Por qué el CMJ?
Hay muchas formas de medir la fatiga. Se han estudiado numerosas herramientas: la electromiografía (EMG), la creatina quinasa en sangre (CK), la contracción voluntaria máxima isométrica (MVC), la variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV), entre otras. Que el CMJ se haya consolidado como el estándar de facto para la monitorización en el terreno tiene razones claras.
No invasivo y rápido
El CMJ no requiere extracciones de sangre ni equipamiento especial: el deportista simplemente da un salto. Incluyendo el calentamiento se resuelve en unos pocos minutos y apenas añade fatiga al deportista. Es tan sencillo que se puede medir a todo el equipo cada mañana sin que suponga una carga para la planificación del entrenamiento. Precisamente esta practicidad es la razón fundamental de que el CMJ se haya adoptado de forma tan amplia en el deporte de élite.
Refleja directamente el sistema neuromuscular
El CMJ es un movimiento que produce la máxima fuerza de forma explosiva en muy poco tiempo. Descender rápidamente (fase excéntrica) y, de inmediato, invertir la dirección para saltar hacia arriba (fase concéntrica) moviliza por completo el ciclo estiramiento-acortamiento (SSC) y la capacidad de producir fuerza a alta velocidad. Es justamente esta capacidad la primera en verse afectada por la fatiga neuromuscular. Es decir, el CMJ es una ventana que mira directamente al sistema que queremos conocer.
Pero mirar solo la "altura del salto" es poco sensible
Aquí aparece el punto más importante. Mucha gente, al oír "CMJ", piensa antes que nada en la altura del salto. Sin embargo, la altura del salto (o el tiempo de vuelo) por sí sola no capta suficientemente la fatiga en muchos casos.
La razón está en las estrategias de compensación del cuerpo humano. Es frecuente que un deportista fatigado, sin darse cuenta, modifique su patrón de movimiento para mantener intacto el valor de resultado que es la altura del salto. Por ejemplo, desciende más profundo, dedica más tiempo a la fase excéntrica o se apoya más en la cadera que en el tobillo, ajustando su estrategia para defender la altura final. Varios estudios, empezando por Gathercole et al. (2015), señalan este punto con claridad: la variable de resultado (outcome variable) que es la altura del salto se mantiene relativamente bien incluso en estado de fatiga, mientras que las variables de estrategia (strategy variable), que muestran cómo se ha generado el movimiento, responden con mucha mayor sensibilidad a la fatiga.
Una analogía sencilla: dos deportistas pueden sacar los mismos 100 puntos en un examen, pero uno lo termina en 30 minutos y el otro apura hasta el último minuto para resolverlo a duras penas. El resultado (la nota) es el mismo, pero el proceso (el esfuerzo y la eficiencia) es completamente distinto. Un cuerpo fatigado produce la misma altura de salto "de forma más ineficiente y tardando más". Por eso debemos seguir no solo el resultado, sino también las métricas que muestran el proceso.
Métricas clave de monitorización
De un solo CMJ se pueden extraer sorprendentemente muchas métricas. La tabla siguiente resume las métricas clave más habituales en la monitorización de la fatiga. Fíjese en qué mide cada una y en cuán sensible es a la fatiga.
Métrica | Qué mide | Sensibilidad a la fatiga | Observaciones |
Tiempo de vuelo / altura del salto | Resultado final del salto (variable de resultado) | Baja-media | Fácil de mantener por compensación |
RSI-modified | Altura del salto ÷ tiempo hasta el despegue (eficiencia) | Alta | Refleja resultado + proceso |
Tiempo de contracción | Tiempo desde el inicio del movimiento hasta el despegue | Alta | Si se alarga, es señal de fatiga |
Fuerza/potencia media y máxima | Fuerza/potencia de la fase concéntrica | Media-alta | Capacidad de producción absoluta |
Tiempo y proporción de las fases excéntrica/concéntrica | Composición temporal de las fases de descenso/ascenso | Alta | Capta el cambio de estrategia |
Estabilidad en el aterrizaje | Absorción del impacto y control del equilibrio al aterrizar | Media | Refleja el control neuromuscular |
Veamos cada métrica con algo más de detalle.
Tiempo de vuelo / altura del salto
La métrica más intuitiva. Se mide el tiempo en el aire y a partir de él se calcula la altura del salto. Es excelente para seguir el desarrollo de la potencia explosiva a largo plazo pero, como se ha explicado, puede ser poco sensible en la monitorización de la fatiga a corto plazo por las estrategias de compensación. Aun así, un descenso claro de la tendencia es una señal potente, por lo que la incluimos siempre como métrica básica.
RSI-modified (RSImod)
Propuesta por Ebben y Petushek (2010), es la altura del salto dividida por el tiempo hasta el despegue. Es decir, no observa "cuánto se salta", sino "con qué rapidez y eficiencia se genera esa altura". Un deportista fatigado tarda más en alcanzar la misma altura, por lo que el RSImod disminuye. Como captura resultado y proceso a la vez, se considera una de las métricas individuales más fiables en la monitorización de la fatiga.
Tiempo de contracción (Contraction Time)
El tiempo total desde el instante en que se inicia el movimiento hasta que los pies dejan el suelo. Cuando se acumula fatiga, el impulso nervioso se ralentiza y cae la velocidad de producción de fuerza (RFD), de modo que se necesita más tiempo para generar el mismo salto. El aumento del tiempo de contracción es una de las señales de fatiga más consistentes que se han descrito.
Fuerza / potencia media y máxima (Force / Power)
La magnitud de fuerza y potencia que el deportista genera en la fase concéntrica. Refleja la capacidad de producción absoluta y se ve especialmente afectada cuando la fatiga periférica es alta. Con una plataforma de fuerza (force plate) se mide con precisión, pero también un sensor IMU puede aportar estimaciones.
Tiempo y proporción de las fases excéntrica y concéntrica
El CMJ se divide a grandes rasgos en la fase excéntrica de descenso y la fase concéntrica de ascenso. Un deportista fatigado suele emplear más tiempo en la fase excéntrica, o cambia la proporción de tiempo entre ambas fases. Si el valor de resultado (la altura) es el mismo pero esa proporción ha cambiado, significa que la estrategia del movimiento se ha modificado, y eso es precisamente una huella de la fatiga. Es la variable de estrategia por excelencia.
Estabilidad en el aterrizaje
Observa hasta qué punto el deportista absorbe bien el impacto y controla el equilibrio al aterrizar tras el salto. Cuando decae el control neuromuscular, el aterrizaje se vuelve más brusco y aumentan las oscilaciones. Refleja la calidad de la coordinación y el control más que la producción absoluta, y está también relacionada con el riesgo de lesión.
Cómo interpretar los datos
Más importante que medir las métricas es interpretarlas. Si se intenta sentenciar "está fatigado / no lo está" a partir de un solo número, casi siempre se acierta poco. Para una interpretación correcta hay unos cuantos principios.
Léalo como cambio en % respecto al baseline individual
Cada deportista tiene una altura de salto y unos patrones de movimiento innatos distintos. Comparar a los deportistas entre sí por valores absolutos, o encajarlos en un "rango normal" genérico, tiene poco sentido. La clave está en comparar a cada deportista con su propio nivel de referencia (baseline) habitual. Establezca un baseline individual midiendo varias veces en la pretemporada o en un periodo bien recuperado, y luego siga en qué porcentaje varían las mediciones posteriores respecto a ese baseline.
Conozca el coeficiente de variación (CV)
Aunque se mida al mismo deportista el mismo día, los resultados del salto varían ligeramente. La magnitud de esta variación natural se expresa mediante el coeficiente de variación (CV, Coefficient of Variation). El CV típico del CMJ varía según el montaje de medición y la métrica, pero la altura del salto basada en el tiempo de vuelo suele situarse en torno a un pequeño porcentaje. Una diferencia dentro de este rango de variación natural puede ser simple "ruido", no fatiga.
Use el Smallest Worthwhile Change como umbral
Entonces, ¿cuánto tiene que cambiar algo para que sea un "cambio significativo"? La ciencia del deporte utiliza el concepto de cambio mínimo relevante (smallest worthwhile change, SWC). Solo un cambio que supere la variación natural (CV) de la medición debe aceptarse como una señal auténtica. Suele fijarse tomando como referencia una fracción de la desviación estándar del baseline, o se define como un cambio que rebasa el error habitual de la medición. El mensaje central es sencillo: reaccione solo a los cambios mayores que el ruido de medición.
Lea tendencias, no mediciones aisladas
El error más habitual es juzgar a partir de una única medición. Decidir una descarga solo porque el salto de ayer salió un poco bajo es una reacción exagerada. Lo que de verdad hay que vigilar es la tendencia a lo largo de días o semanas. Si varias métricas se mueven al mismo tiempo, en la misma dirección y durante varios días seguidos, eso es una señal clara. En cambio, si una sola métrica se dispara durante un día, lo más probable es que sea un error de medición o una variación pasajera. Leer tendencias exige una medición consistente y una acumulación suficiente de datos.
Protocolo de monitorización: cómo generar datos fiables
Una buena monitorización nace de buenos datos, y los buenos datos nacen de un protocolo estandarizado. Si las condiciones de medición son irregulares, no se podrá distinguir si esa variación se debe a la fatiga o a la forma de medir.
Frecuencia de medición
Fije la frecuencia según el objetivo.
Medición cada mañana: permite seguir el estado de recuperación con la máxima sensibilidad. Mídase a una hora constante tras despertar, antes del entrenamiento o la competición. Es adecuada para entornos de élite con recursos y tiempo suficientes.
2-3 veces por semana: una frecuencia realista para la mayoría de equipos y contextos de terreno. Distribuir las mediciones en torno a las sesiones de alta intensidad capta con eficacia el efecto de la carga.
Más importante que la frecuencia es la consistencia. Medir de forma constante en días y horas fijas es mucho más fácil de interpretar que medir con frecuencia pero de manera irregular.
Estandarización: medir en las mismas condiciones
Unifique lo siguiente en cada medición:
Franja horaria: la capacidad de salto fluctúa a lo largo del día. Siempre que sea posible, mida en la misma franja horaria.
Calentamiento: fije una rutina de calentamiento idéntica y realícela igual cada vez. Un calentamiento insuficiente da registros bajos; uno excesivo, registros distintos.
Número de intentos y descanso: fije una regla, por ejemplo "3 intentos, 15 segundos de descanso entre intentos, usar el mejor valor o el promedio".
Instrucciones del movimiento: indique cada vez la misma profundidad del contramovimiento y la misma posición de las manos (fijas en las caderas o con balanceo de brazos permitido). Cambiar solo la posición de las manos ya altera notablemente el registro.
Consistencia de los datos
Mantenga constantes el lugar de medición, la colocación del sensor, y el dispositivo y el algoritmo empleados. Si cambia el método de medición a mitad de camino, los datos anteriores y posteriores ya no serán directamente comparables. Lo ideal es medir toda una temporada del mismo modo.
Conectarlo con la gestión de la carga
La monitorización de la fatiga no es un fin en sí misma. Solo adquiere valor cuando se usan los datos medidos para ajustar la carga de entrenamiento de forma más inteligente.
Ratio de carga aguda:crónica (ACWR)
Un concepto representativo para gestionar la carga de entrenamiento es el ratio de carga aguda:crónica (Acute:Chronic Workload Ratio, ACWR): la carga de aproximadamente la última semana (aguda) dividida por la carga media de aproximadamente las últimas cuatro semanas (crónica). Cuando este ratio es demasiado alto, significa que se ha aplicado de golpe una carga superior a la que el cuerpo puede asumir, lo cual se asocia a un mayor riesgo de lesión. Si el ACWR es la herramienta para gestionar la "entrada" de carga, la monitorización del CMJ es la que muestra cómo "responde" el cuerpo a esa entrada. Vistos juntos, el cuadro se completa. Si sube la carga y las métricas del CMJ siguen cayendo por debajo del baseline, esa carga es excesiva para este deportista.
El ACWR es un concepto útil, pero no una fórmula universal. En lugar de fiarse mecánicamente de cifras de corte absolutas, es más seguro valorar de forma global junto a métricas de respuesta como el CMJ.
Alerta temprana de sobreentrenamiento
Cuando la fatiga acumulada se acerca a niveles de riesgo, las métricas del CMJ suelen ser las primeras en dar la señal. En particular, si el tiempo de contracción se alarga cada vez más y el RSImod permanece por debajo del baseline durante varios días seguidos, puede ser una alerta temprana de que la recuperación no está siguiendo el ritmo de la carga. Detectar pronto estas señales permite intervenir antes de que el deportista caiga en un estado de sobreentrenamiento en toda regla.
Decisión de descarga (deload)
La pregunta más práctica para un entrenador es "¿cuándo debo reducir la carga?". La monitorización del CMJ aporta una base objetiva a esta decisión. Decidir una descarga a partir de datos —"las métricas clave de este deportista llevan varios días de forma significativa por debajo del baseline"— en lugar de una sensación vaga, hace que tanto el deportista como el entrenador la acepten con mayor facilidad. A la inversa, si las métricas se mantienen bien o se están recuperando, también puede respaldar con datos la decisión de aplazar una descarga planificada y continuar el entrenamiento.
Métricas complementarias: qué combina bien con el CMJ
Por muy potente que sea el CMJ, contrastarlo con otras señales aumenta la fiabilidad de la interpretación. Las siguientes métricas funcionan bien como complemento breve del CMJ.
Variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV): refleja el estado de recuperación del sistema nervioso autónomo. Se mide brevemente por la mañana y ofrece pistas sobre la fatiga central y el estrés sistémico. Si el CMJ observa la producción neuromuscular, la HRV observa el estado del sistema autónomo que hay detrás.
Cuestionarios subjetivos de bienestar: registran cada día, con una escala sencilla, la calidad del sueño, las agujetas, el estrés, el estado de ánimo y la sensación de fatiga. Cuesta casi nada y, sin embargo, es una herramienta sorprendentemente sensible, con el valor de dejar registrada como dato la percepción del propio deportista.
sRPE (RPE de la sesión): multiplica la intensidad subjetiva de la sesión (RPE) por su duración para estimar la carga interna de entrenamiento de ese día. Es una forma cómoda de registrar la "entrada" de carga y sirve además como material de base para calcular el ACWR.
Estas métricas complementarias brillan cuando se observan junto al CMJ, más que por separado. Por ejemplo, si las métricas del CMJ bajan y el cuestionario de bienestar también refleja falta de sueño y una alta sensación de fatiga, esa señal ofrece una convicción mucho mayor.
Aplicación en el terreno: rutina semanal de monitorización en temporada
Llevemos la teoría a una rutina concreta. A continuación se muestra un ejemplo realista de monitorización semanal que un equipo podría aplicar durante la temporada. (Ajústelo al calendario y los recursos de su equipo.)
Montaje de la medición (común)
Medir cada vez en la misma franja horaria (por ejemplo, antes del inicio del entrenamiento de la mañana), tras la misma rutina de calentamiento
3 CMJ, 15 segundos de descanso entre intentos, manos fijas en las caderas como norma común
Métricas clave a seguir: altura del salto, RSImod, tiempo de contracción (observar las tres juntas como tendencia)
Ejemplo de flujo semanal
Lunes (inicio de semana): medir. Comprobar el estado de recuperación tras el partido o el descanso del fin de semana. Fijar la referencia del baseline de esta semana.
Miércoles (antes de una sesión de alta intensidad): medir. Para los deportistas cuyas métricas clave estén de forma significativa por debajo del baseline, ajustar individualmente la intensidad de esa sesión.
Viernes (víspera de partido o cierre de semana): medir. Revisar la fatiga acumulada de la semana y evaluar la disponibilidad para la competición.
Guía de decisión (ejemplo)
Las tres métricas cerca del baseline → proceder según lo planificado
Solo una métrica ligeramente por debajo → posible ruido de medición, observar hasta la siguiente medición
Dos o más métricas por debajo del baseline durante varios días seguidos → conversación individual, ajustar la carga de ese deportista o valorar una descarga
Aumento del tiempo de contracción + caída del RSImod de forma conjunta → priorizar la recuperación, considerar aplazar la sesión de alta intensidad
La clave de esta rutina no es un análisis vistoso, sino la constancia. Medir del mismo modo cada semana, acumular las tendencias individuales y reaccionar solo ante los cambios significativos. Solo con eso ya podrá tomar decisiones mucho mejores sobre la recuperación y la disponibilidad de sus deportistas.
Empezar a monitorizar la fatiga con el CMJ usando el sensor Point Go
Calcular a mano todas las métricas descritas hasta aquí —altura del salto, RSImod, tiempo de contracción, proporción de fases, estabilidad en el aterrizaje— resulta abrumador. El sensor Point Go, basado en una IMU (unidad de medición inercial), calcula automáticamente estas métricas a partir de un solo salto y las acumula en el perfil del deportista para mostrar la tendencia.
Flujo de trabajo de medición
Coloque el sensor: fije firmemente el sensor Point Go en el centro de la zona lumbar (región del sacro / L5).
Seleccione el modo de medición: elija la medición de salto en la app del entrenador y especifique CMJ.
Calibración: con el deportista de pie y erguido, manténgalo inmóvil 2-3 segundos para fijar el punto de referencia.
Realice la medición: tras la cuenta atrás, que salte siguiendo las instrucciones estandarizadas del movimiento (profundidad del contramovimiento y posición de las manos uniformes). Se recomiendan 3 intentos.
Consulta en tiempo real: la altura del salto, el RSImod, el tiempo de contracción y demás se muestran de inmediato en pantalla para cada salto.
Seguimiento de la tendencia: los resultados se guardan automáticamente en el perfil del deportista, de modo que podrá ver de un vistazo la tendencia comparada con las mediciones anteriores.
Consejos para usar los datos de Point Go en la monitorización de la fatiga
Empiece por asegurar el baseline: mida varias veces al inicio de temporada o en un periodo recuperado para construir el nivel de referencia individual de cada deportista. A partir de ahí, interprete todo como cambio en % respecto a ese baseline.
Observe varias métricas juntas: no mire solo la altura del salto; siga a la vez el RSImod y el tiempo de contracción. Aunque la variable de resultado se mantenga, el desmoronamiento de las variables de estrategia es una señal de fatiga.
Aproveche la pantalla de tendencias: no se alegre ni se preocupe por cifras aisladas; reaccione en el momento en que la línea de tendencia de días o semanas se doble de forma significativa.
Fije las condiciones de medición: mantenga la misma franja horaria, el mismo calentamiento y la misma colocación del sensor para que los datos sigan siendo comparables.
Conclusión
La fatiga es invisible, pero se puede medir. El CMJ es la herramienta de campo más validada para la monitorización de la fatiga: no invasiva, rápida y una ventana que mira directamente al sistema neuromuscular. Ahora bien, no debe fijarse solo en el resultado único que es la altura del salto. Las variables de estrategia como el tiempo de contracción, el RSImod y la proporción de fases revelan la fatiga de forma mucho más honesta.
Y el punto de partida de toda interpretación es el baseline individual y la tendencia. No una única medición, sino el flujo de datos acumulados de forma constante en las mismas condiciones es lo que cuenta la historia real. Si lee estos datos junto a conceptos de gestión de carga como el ACWR y a métricas complementarias como la HRV y los cuestionarios de bienestar, tanto las decisiones de descarga como la prevención del sobreentrenamiento dejarán de basarse en el instinto para basarse en evidencias.
Empiece hoy mismo a leer en números la recuperación y la disponibilidad de sus deportistas con el sensor Point Go. El momento en que la fatiga invisible aparece nítida sobre la línea de tendencia es el momento en que empiezan las decisiones de entrenamiento más inteligentes.
Preguntas frecuentes (FAQ)
P. ¿Un deportista puede estar fatigado aunque la altura del salto no cambie?
Sí, perfectamente, y este es uno de los mensajes centrales de este artículo. El cuerpo humano, en estado de fatiga, cambia inconscientemente la estrategia del movimiento para defender el valor de resultado que es la altura del salto, compensando al descender más profundo o al alargar la fase excéntrica. Por eso, aunque la altura del salto se mantenga, si el tiempo de contracción se ha alargado y el RSImod ha bajado, es una señal clara de que se está acumulando fatiga neuromuscular. No mire solo la variable de resultado; siga siempre a la vez las variables de estrategia.
P. ¿Cuántas mediciones hacen falta para construir un baseline?
Lo mejor es medir varias veces cuando el deportista está bien recuperado y obtener a la vez la media y el rango de variación. Con una o dos mediciones, el resultado queda a merced del estado de ese día y no forma un nivel de referencia estable. Mida durante varios días en la pretemporada o en una semana de recuperación para hacerse una idea del "rango habitual" de ese deportista, y luego comience la monitorización de temporada. El baseline no se fija una vez y ya está: hay que actualizarlo periódicamente a medida que evoluciona la capacidad del deportista.
P. No tengo recursos para medir a diario. ¿Con cuántas veces por semana basta?
En la mayoría de los contextos de terreno, con 2-3 veces por semana ya es posible una monitorización lo bastante significativa. Lo que importa no es la frecuencia, sino la consistencia. Mida en las mismas condiciones, en días y horas fijos, y distribuya las mediciones en torno a las sesiones de alta intensidad para captar con eficacia el efecto de la carga. Si el entorno permite medir a diario, aumenta la sensibilidad del seguimiento de la recuperación, pero que eso no sea posible no es razón alguna para renunciar a la monitorización.
P. Una medición ha bajado. ¿Debo reducir el entrenamiento de inmediato?
No juzgue a partir de una sola medición. Los resultados del salto varían de forma natural (CV) incluso el mismo día, así que una única lectura baja es probablemente ruido de medición. Acéptelo como una señal significativa —y valore ajustar la carga— solo cuando observe una tendencia de varias métricas moviéndose juntas, en la misma dirección, por debajo del baseline durante varios días seguidos. Reaccionar en exceso resta valor a la monitorización tanto como quedarse corto.
Artículos relacionados
Medir la potencia explosiva con el RSI (índice de fuerza reactiva) - Monitorización de la fuerza reactiva y el RSI
Guía de entrenamiento de salto para deportistas - Medición e interpretación de tests de salto, incluido el CMJ
Fundamentos del entrenamiento VBT - Gestionar la fatiga intraserie con la pérdida de velocidad
Referencias
Gathercole, R., et al. (2015). Alternative countermovement-jump analysis to quantify acute neuromuscular fatigue. International Journal of Sports Physiology and Performance, 10(1), 84-92. DOI
Claudino, J.G., et al. (2017). The countermovement jump to monitor neuromuscular status: A meta-analysis. Journal of Science and Medicine in Sport, 20(4), 397-402. DOI
Ebben, W.P., & Petushek, E.J. (2010). Using the reactive strength index modified to evaluate plyometric performance. Journal of Strength and Conditioning Research, 24(8), 1983-1987. DOI
Cormack, S.J., et al. (2008). Neuromuscular and endocrine responses of elite players to an Australian rules football match. International Journal of Sports Physiology and Performance, 3(3), 359-374. DOI
Gabbett, T.J. (2016). The training-injury prevention paradox: should athletes be training smarter and harder? British Journal of Sports Medicine, 50(5), 273-280. DOI
Halson, S.L. (2014). Monitoring training load to understand fatigue in athletes. Sports Medicine, 44(Suppl 2), S139-S147. DOI
La fatiga es invisible, pero una vez que la mide, puede gestionarla. El entrenador que lee la tendencia mantiene sanos a sus deportistas durante más tiempo.



Comentarios