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Cuando el dato de ayer no coincide con el de hoy: medir en las mismas condiciones

  • 5 ago
  • 9 min de lectura

"Ayer marcaba 42 y hoy 38"

Todo equipo que empieza a medir se encuentra con esta pregunta a las dos o tres semanas. Un atleta que la semana pasada saltó 42 cm hoy marca 38 cm. ¿Ha bajado su estado de forma o ha fallado la medición?

Si no puedes responder a eso, el dato pierde su fuerza. El entrenador acaba justificando las bajadas con un "ese día no estaba fino" y las subidas con un "tuvo suerte". A partir de ahí puedes medir todo lo que quieras: el entrenamiento no cambia.

Para fiarte de un número primero hay que conocer cuánto se mueve por sí solo. Si una diferencia de 4 cm es habitual en ese atleta, es ruido y no señal. Si en cambio ese atleta suele moverse dentro de 1 cm, esos 4 cm son un cambio claro. Esa distinción no sale de saber estadística, sale del hábito de medir.

De un vistazo Los valores oscilan sobre todo por las condiciones de medición, no por el dispositivo Fijar la colocación del sensor, la franja horaria, el orden, el calentamiento y el tipo de movimiento reduce mucho la oscilación Haz varios intentos y mira el coeficiente de variación (CV) para saber si puedes fiarte de la medición de ese día Decide por la tendencia, no por un valor suelto, y compara a cada atleta con su propia referencia Crea un programa de medición y asígnalo: aunque cambie el entrenador, el procedimiento se mantiene

La oscilación viene casi siempre de las condiciones

El cuerpo cambia incluso dentro de un mismo día. La mañana no es como la tarde, antes del entrenamiento no es como después, y lo que se durmió anoche vuelve a mover el dato. Hasta ahí no hay nada que el entrenador pueda hacer.

El problema es que encima de eso cambien también las condiciones de medición. Si la semana pasada mediste antes del entrenamiento y esta después, si la vez anterior el calentamiento fue completo y esta vez empezasteis directamente, y si el sensor quedó en un punto algo distinto, separar el cambio de forma del resto se vuelve muy difícil.

Lo segundo sí lo controla el entrenador. Al fijar las condiciones, la diferencia que queda se acerca mucho más al cambio real del atleta. Con estos cinco puntos resueltos se soluciona casi todo.

Condición 1. Siempre en el mismo sitio y bien sujeto

La precisión empieza por un sensor que no se mueva ni se deslice. Si queda flojo, lo que se cuela en el dato no es el movimiento del atleta sino el del propio sensor. Aprieta la correa siempre en el mismo punto.

La colocación cambia según la medición. Para salto e índice de fuerza reactiva (RSI) se sujeta con una correa sobre el empeine de la zapatilla. Las variantes a una pierna van en el mismo sitio, en el empeine de la pierna que salta. Para 1RM y halterofilia se coloca en la barra. El entrenamiento basado en velocidad (VBT) depende del ejercicio: con barra en la barra, con mancuernas y kettlebells en la muñeca, en ejercicios con peso corporal en el tronco, y en poleas y máquinas en la placa de peso. Swing y lanzamientos van en la muñeca, y los isométricos en el tronco o el muslo según la posición. Tanto la app como la web muestran la colocación de cada medición al seleccionarla, así que ahí puedes comprobarlo si tienes dudas.

Lo que más se pasa por alto es cambiar la colocación dentro de la misma medición. Por ejemplo, mover el sensor a la muñeca para protegerlo en un gesto donde se suelta la barra: la propia app avisa de que en ese caso la precisión puede bajar algo. Cámbialo si hace falta, pero mantén esa medición de ese atleta siempre en el mismo punto. No pongas los registros con barra del mes pasado junto a los de muñeca de este mes para concluir que "ha perdido velocidad".

Con las mediciones de rotación pasa lo mismo. Cuanto más lejos esté el sensor del centro de giro, mayor sale la velocidad lineal. Para comparar al mismo atleta durante dos meses, la zona de colocación tiene que seguir siendo la que fijaste al principio.

Condición 2. Fija el momento y el orden

Un salto medido antes del entrenamiento y otro medido al terminar no son el mismo indicador. Los dos valen, pero no se mezclan. Cada equipo puede fijar reglas del tipo "salto y RSI el martes antes de empezar" o "entrenamiento basado en velocidad durante las series principales".

El orden también influye. Si mides fuerza máxima primero, el salto que venga después saldrá bajo. Cuando hagas varias mediciones seguidas, consolida como norma del equipo un orden que ponga delante lo explosivo y detrás lo que acumula fatiga.

Cuadrar incluso el día de la semana ayuda todavía más. El lunes, tras el descanso del fin de semana, salen buenos valores; el jueves, con el entrenamiento de la semana acumulado, salen más bajos, y eso es normal. Alternar entre ambos fabrica subidas y bajadas que no existen.

Condición 3. El mismo calentamiento siempre

El calentamiento justo antes de medir cambia mucho el resultado, y las mediciones que dependen de la fuerza instantánea —salto y RSI sobre todo— son muy sensibles al grado de preparación. "Calienta un poco y empezamos" lo interpreta cada uno a su manera.

Por eso conviene dejar el calentamiento escrito en una frase: qué movimientos, cuántas repeticiones, cuántos minutos y cuánto descanso antes de empezar a medir. Con varios entrenadores en el equipo esto es aún más importante. Si el calentamiento del entrenador A no es el del entrenador B, los valores del atleta acaban dependiendo de quién dirigió la sesión.

Condición 4. El mismo modo de ejecución

Dentro del mismo "salto", usar contramovimiento, acompañar con los brazos o bajar a distinta profundidad da valores distintos. Por eso la app y la web separan salto con contramovimiento, salto desde sentadilla, Abalakov (salto con impulso de brazos) y salto en profundidad como tipos diferentes, y explican en pantalla cómo se ejecuta cada uno. El índice de fuerza reactiva también se divide en saltos continuos, drop jump y salto a una pierna. Elige siempre el mismo tipo para que el atleta no los mezcle.

Las mediciones con parámetros, como los saltos que empiezan desde un cajón, exigen fijar también esos valores. Si la altura del cajón pasa de 30 a 40 cm, cambia el tiempo de contacto y con él el RSI. Lo mismo ocurre con las mediciones donde se introduce el peso corporal o el peso del balón medicinal: si cambia el valor, cambia la lectura del resultado.

Si el movimiento es demasiado corto, puede que ni siquiera se registre como repetición. Cuando falten repeticiones, comprueba primero si el atleta está usando todo el rango de movimiento y si el sensor sigue bien sujeto en su sitio.

Condición 5. Cuida el estado del sensor

El sensor necesita calibración para medir con precisión. Por suerte, el entrenador no tiene que calcular nada. La app y la web avisan cuando toca y basta con seguir las indicaciones de la pantalla. La calibración del giroscopio consiste en dejar el sensor quieto sobre una superficie plana; la del acelerómetro, en ir girando el sensor cara por cara según las indicaciones.

La medición de salto incluye un paso en el que el atleta permanece quieto durante una cuenta atrás. Si se mueve ahí, la referencia se descoloca, así que dile que aguante quieto hasta que termine la cuenta. La medición de movilidad fija el cero desde una postura de referencia en la pantalla del goniómetro, y esa postura también tiene que ser la misma cada vez para poder comparar lados y tendencias.

Los avisos de calibración aparecen según el estado del sensor: cuando ha pasado bastante tiempo desde la última, cuando la temperatura ha cambiado de forma notable o cuando se detecta que los valores se desvían al terminar una serie. No pases del aviso: resuélvelo en el momento. La serie siguiente sale más estable.

Pon un número a la oscilación

Aunque cuadres todas las condiciones, los valores siguen oscilando algo. Lo importante es conocer ese margen.

Lo más sencillo es no medir una sola vez. En las mediciones con varios intentos —salto, RSI, lanzamientos— haz de tres a cinco y observa cuánto se dispersan. PoinT GO lo calcula automáticamente como coeficiente de variación (CV) y lo muestra en la pantalla de resultados. Expresa en porcentaje cuánto se alejaron los intentos de la media, y cuanto más bajo, más estable fue la medición de ese día. En pantalla aparece con color y categoría, así que se lee directamente sin hacer cuentas.

Este número tiene dos usos.

Primero, decidir si puedes fiarte de los datos de ese día. Si la dispersión entre intentos salió amplia, el mejor valor de la jornada es una base débil. Merece más la pena revisar las condiciones y volver a medir. Normalmente el sensor iba flojo, faltó calentamiento o el atleta ejecutó el gesto de forma distinta cada vez.

Segundo, tratar la propia consistencia como indicador. Un atleta que sigue mostrando gran dispersión aun con las condiciones bien cuadradas todavía no tiene el gesto estabilizado. Mirando solo el mejor valor no se ve, pero en competición el rendimiento se acerca más a la media, así que hay algo que trabajar en el entrenamiento.

Distinguir el cambio real del ruido de medición

Volvamos a la pregunta inicial. ¿Es significativa la bajada de 42 a 38 cm?

La norma es no decidir con una sola medición. La decisión sale de mirar tres cosas juntas.

Qué mirar

Cómo comprobarlo

Conclusión

Si la medición de ese día fue estable

Dispersión entre intentos (CV)

Con dispersión alta, deja en suspenso el valor del día

Cuál es el margen habitual de ese atleta

Rango de registros de las últimas semanas

Dentro del margen habitual, se parece más a ruido

Si la dirección se mantiene

Gráfico de tendencia

Dos o tres veces seguidas en el mismo sentido, cambio real

La clave es que la referencia cambia de un atleta a otro. Hay quien oscila 3 o 4 cm de forma habitual y quien se mueve dentro de 1 cm. La comparación tiene que ser con el propio rango de registros de ese atleta, no con la media del equipo ni con las marcas de otro. Por eso es tan importante medir de forma repetida durante las primeras semanas de temporada y construir la referencia y el margen habitual de cada uno.

El panel web muestra la tendencia de cada atleta en un gráfico, así que se ve de inmediato si el valor de hoy queda dentro o fuera de su rango habitual. Mirar la línea en lugar de un punto suelto es lo que hace precisa la decisión.

Tu protocolo de equipo en una página

Llevado a normas de equipo, todo lo anterior queda así. Escribe una línea por tipo de medición y cuélgala en la pared o compártela como documento del equipo.

Apartado

Qué dejar fijado

Tipo de medición

Un tipo exacto: salto con contramovimiento, saltos continuos, etc.

Colocación del sensor

Zona de colocación y tipo de correa

Momento

Día, franja horaria, antes o después del entrenamiento

Orden

Secuencia cuando se hacen varias mediciones

Calentamiento

Movimientos, repeticiones y tiempo de espera

Parámetros

Altura del cajón, repeticiones objetivo, peso corporal y cargas introducidas

Intentos

Cuántos se hacen y qué se registra

Una vez fijado, lo mejor es no cambiarlo durante la temporada. Si hay que modificar el protocolo, anota la fecha del cambio: los registros de antes y después no se pueden comparar como si fueran continuos.

Cómo asentar el protocolo en el equipo

Aunque fijes las normas, si dependen de la memoria de cada uno acaban deshaciéndose. Y más todavía con varios entrenadores o con más de veinte atletas.

En PoinT GO puedes convertir la configuración de medición en un programa de entrenamiento y asignárselo a los atletas. Si dejas en el programa qué mediciones y con qué parámetros —altura del cajón y repeticiones objetivo incluidas—, la sesión se ejecuta según lo asignado en lugar de configurarse desde cero cada vez. Aunque cambie el entrenador responsable, se mide con el mismo procedimiento.

También importa que la herramienta no desplace el criterio. En el campo se mide con la app y en el despacho se revisa en la web, y PoinT GO comparte los mismos algoritmos de medición entre ambos. Es decir, el lado por el que hayas medido no cambia la base de los indicadores. Los datos se sincronizan en tiempo real, así que puedes seguir viendo en la web la tendencia del equipo y las comparativas entre atletas.

Los cálculos que producen los valores los resuelven automáticamente los algoritmos propios de PoinT GO, construidos sobre tecnología IMU de 9 ejes optimizada. Lo único que tiene que vigilar el entrenador es mantener constantes las condiciones. Hasta ahí.

Para probar hoy mismo

Elige la medición que más repite tu equipo. Escribe en una sola página su colocación del sensor, momento, orden, calentamiento y parámetros, y respétalos tal cual desde la próxima sesión. Después haz al menos tres intentos y comprueba cuánta dispersión hay.

Con dos o tres semanas recogiendo así, en cada atleta aparece la frontera entre "esta diferencia la tiene siempre" y "esto sí ha cambiado de verdad". Desde el momento en que existe esa frontera, las mediciones empiezan a cambiar el entrenamiento.

 
 
 

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